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martes, 27 de marzo de 2012

Capítulo dieciocho

Su habitación le parecía lejana y los pasillos que recorría para llegar a ella eran extraños. Miles de lágrimas bañaban su cara. Los ojos estaban cubiertos totalmente y apenas veía, así que sólo se dio cuenta de que había subido un piso más cuando se secó las lágrimas e intentó serenarse. Vio que estaba en una especie de ático. Era bastante acogedor, con una pequeña mesa y una butaca. Un gran ventanal dejaba ver la luna llena y las miles de estrellas que adornaban el cielo. En la butaca yacía un libro cerrado. María se dirigió hacia él y lo cogió entre sus manos, que temblaban. No tenía titulo, sólo una portada color rojo pasión. Se sentó en la butaca, poniendo el libro encima de la mesa e intentó ordenar sus ideas. Louis no la quería pero llamaba para preguntar cómo estaba. ¿Lo haría para restregarle en la cara que no la amaba? María no lo sabía. No se dio cuenta de que se estaba mordiendo el labio hasta que un sabor ácido le devolvió a la realidad. Se paso la mano por los labios y se secó la sangre. Contempló la preciosa luna llena que había y se acurrucó en la butaca. Se meció un poco y se consoló a sí misma. Escuchaba voces que gritaban su nombre, pero no le importó. Siguió mirando la luna como si sus ojos no pudieran ver otra cosa. No pudo darse cuenta de que había salido corriendo de la cocina hace tan sólo quince minutos...

Harry vio que María salía de la cocina corriendo y llorando y supo al instante quién era. Rápidamente cogió el móvil del suelo. No había sufrido ningún daño.
-¿Louis? Te has pasado, tío.-dijo a modo de saludo.
-¿Qué he hecho? Sólo le he preguntado si estaba bien.-Louis sonó desesperado.
-¿Contesta su reacción a esa pregunta?-dijo Harry.
-¡No sé su reacción! Sólo escuchaba interferencias.-exclamó su amigo.
Harry suspiró. 
-Lo que acaba de hacer ha sido chillarte "¿Y a ti que te importa que esté bien o no?", tirar el teléfono al suelo y salir corriendo de la cocina mientras lloraba. ¿Contesta eso a tu pregunta?
-Mierda.-soltó Louis.-Estoy harto de hacerle sufrir, pero yo no la quiero... 
Harry lo escuchaba, en silencio, hasta que se dio cuenta de que Vito no estaba en la cocina y se disculpó con Louis para ir a buscarla. Se había quedado sólo y todos gritaban el nombre de María, así que decidió ayudar con la búsqueda. Y es que habían pasado quince minutos y nadie la encontraba.

Seguía absorta mirando la luna y los minutos pasaban sin que ella se diera cuenta. Cuando se sintió más segura de si misma, apartó la mirada de la luna llena y su mirada se posó en el libro que no tenía título. No quería levantarse ni le hacía falta, con tan solo alargar la mano podía llegar hasta el lomo del libro. Tiró de él y acarició la cubierta muda, sin ningún título que le definiera. Normalmente los libros sin títulos parecen libros vacíos, libros muertos, sin embargo, aquel libro rebosaba de vida y un cierto aire a misterio entre sus cubiertas color rojo pasión. La curiosidad le hizo abrir el libro.

"Seis de enero, 2005:
Hace dos días empezó un nuevo año, por tanto también empiezo un nuevo diario. El año ha empezado sin novedades, la casa no ha sido alquilada por nadie. A veces estoy aburrido, nadie pasa por aquí y yo no tengo nada que hacer. Como escribí en mi anterior diario, vivo a base de los alimentos que trae el casero para los pocos inquilinos que vienen y apenas se da cuenta de que faltan algunos. Vivo aquí, en el ático de esta casa, porque hace mucho tiempo ocurrieron muchos sucesos que tienen que ver con mi vida. A lo largo de este libro iré rememorando cada recuerdo. La mayoría de las personas que acuden aquí, es porque guardan algún problema en secreto. Yo siempre estoy intentando averiguarlos y, espiando desde aquí, siempre lo consigo. Hay veces que puedo ayudarlos y quiero hacerlo. Y cuando quiero, puedo. Pero... Si no quiero ayudarlos... Mala suerte..."


María cerró el diario. La descripción acababa ahí. Se levantó y buscó con su mirada. No encontró nada. Se agachó y palpó el suelo con la mano. Ahí estaba. Un doble suelo. Abrió y vio un cuaderno más. Este era de color rojo también, pero era de un color rojo ardiente... Como si estuviera en llamas.  Cogió los dos diarios y los guardó debajo de su camiseta. No creía que nadie se diera cuenta. Rápidamente, bajó las escaleras y fue a su habitación. Puso los dos cuadernos debajo de la cama y salió al encuentro de los demás.


jueves, 15 de marzo de 2012

Nuevo tuenti

Chicos/a, alguien me ha denunciado el tuenti y me he hecho uno nuevo, es Elena Bueno, seguidme por favor que yo no me acuerdo de todos los lectores que tenía. Besos.

Tuenti

Lo siento, me temo que a mi tuenti le pasa algo y no puedo comunicarme con vosotros. Cuando vuelva a poder meterme os avisaré. Lo siento, intentaré arreglarlo lo antes posible.

sábado, 10 de marzo de 2012

Capítulo diecisiete

No tuvo que esperar mucho. Estaba en el gran vestíbulo de la casa, esperando a que llegara su amiga. Unos pasos la pusieron en alerta y la puerta se abrió. Vito estaba fuertemente cogida de la mano de Harry, sonriendo. Entraron y María se abalanzó sobre su amiga.Harry rió y se fue a su habitación, no sin darle antes un beso a Vito. Las dos amigas se abrazaron y María condujo a Vito hasta su habitación. La dejó que se duchara y que se pusiera el pijama en el baño, mientras ella se lo ponía en la habitación. Cuando Vito acabo, María la metió en la cama, la arropó y le dio el chocolate caliente con la magdalena. Se metió en la otra esquina de la cama, de forma que sus pies chocaban con los de su amiga. La cama era ancha pero no muy larga, así que estaban bastante cerca. Vito se rió con el detalle de la magdalena e incorporándose le dio un abrazo a María.
-La que lo siente soy yo.-se disculpó.
-No, soy yo, he sido una idiota, debería haber sido más paciente.-contestó María.
-Pero yo no debería haberme enfadado contigo.-protestó Vito.
Se rieron y se abrazaron. se habían reconciliado.
Entonces, ¿ya estás bien con Harry?-preguntó María, que los había visto muy cariñosos.
-Sí. Es que ha sido tan mono...-respondió Vito, con la mirada brillante.-¿Sabes? Después de enfadarme contigo me fui a la casa del árbol y me dormí. No sé como, él me encontró y cuando desperté estaba con su chaqueta encima. Me incorporé y no vi nada, sólo el montón de flores que había antes, pero estaban un poco cambiados. Me levanté y vi, asombrada, que las flores formaban un corazón enorme y unas letras adornaban el centro de éste, justo encima de donde yo había dormido. Ponía: ¿Me perdonas? Luego su cabeza asomó por la puerta de la casita con una gran sonrisa y una flor en la mano. Se acercó, me puso la flor en el pelo y me dijo: "¿Has dormido bien, mi princesa?" Yo cuando nos enfadamos le dije que no iba a ser jamás su princesa. Pero me emocioné y le besé alocadamente.-contó.
-¡Qué monos!-exclamó María, contemplando la cara de amor que tenía su amiga.
Vito cayó rendida en seguida, a pesar de haber dormido en la casita se sentía cansada y María cayó diez minutos más tarde. Había corrido mucho y estaba muy cansada. Así que cuando Carmen asomó por la puerta y las vio a las dos dormidas cada una en una esquina de la cama, sonrió, cerró la ventana para que no tuvieran frío y les dio un beso en la frente a cada una. Se alegraba mucho de que se hubieran perdonado. Apagó la luz y cerró la puerta, yéndose a dormir ella también.


Una sacudida en el hombro despertó a María.
-Arriba, dormilona.-saludó Carmen.
-Ahora bajo.-indicó María, bostezando.
Carmen salió de la habitación y María se levantó. Se duchó, se vistió e hizo su cama, pasando por tareas básicas, como lavarse y cepillarse el pelo. Iba a bajar a desayunar, pero antes comprobó el móvil a ver si tenía algún mensaje o alguna llamada perdida. Cuando vio la hora se sobresaltó. ¿Las dos del medio día? Sus tripas rugieron a modo de respuesta, así que bajó las escaleras en dirección a la cocina, pero no para desayunar, sino para comer.
-¡Hola!-saludaron todos cuando entró.
-Hola chicos.-respondió María.
Todos estaban haciendo unos sencillos macarrones que ya estaban hechos, sólo había que meterlos en el microondas. Todos menos Blanca. María cogió de la mano a Carmen y se la llevó a una esquina para hablar con ella en privado.
-¿Dónde está Blanca?
-Esperaba que pudieras hablar con ella. Está en nuestro cuarto metida en la cama llorando como una loca. No quiere levantarse ni comer. He intentado hacer lo que he podido, pero no ha habido manera.-contestó Carmen, preocupada.
Volvieron con los demás. Antes de que María pudiera ir a hablar con Blanca, Vito dijo que iba un momento a coger una cosa a su habitación. Un minuto después de que Vito saliera de la cocina, María se fue también, pero para hablar con la ex-novia de su hermano. Cuando entró en la habitación de Blanca y Carmen se quedó alucinada con lo que vio. Vito le tiraba de los pelos a Blanca y ésta no se defendía. vio como Vito le pegaba bofetadas. El espectáculo la dejó como una estatua, pero cuando se recuperó del asombro, corrió a separar a Vito de la pobre indefensa.
-¡Eres una imbécil!-chillaba su amiga.-¡Ni se te ocurra volver a hacer eso! Deja a mi novio en paz.-escupió Vito,
Blanca lloraba y María sacó a Vito de la habitación. Una voz débil la interrumpió:
-No... No te la lleves... Le... Le quiero decir una cosa.
Era Blanca. María vaciló pero al ver la cara de su nueva amiga asintió. Vito entró de nuevo en la habitación.
-¿Qué quieres?-preguntó, desafiante.
-Quería... Quería pedirte perdón. No sé que me pasó. Fue impulsivo. Lo siento.-lloró Blanca.
Vito iba a abrir la boca para decir algo hiriente, pero cuando miró a Blanca a la cara y la vio llorando decidió que ya había sufrido bastante.
-Estás perdonada.-indicó.
Y se fue. María la siguió peor más tarde volvió a darle un plato de macarrones a Blanca, que seguía sin dignarse a salir de la habitación. Después de comer, todos fueron al salón a charlar animadamente.
-Vaya par de días que hemos tenido. El primer día María se cayó y el segundo día no veas la que se lió.-rió Will.
-Sí, pero ya ha pasado.-contestó María.
Estuvieron toda la tarde sin hacer nada, solamente hablando, hasta que Jason dijo:
.-¿Puedo hablar de una cosa?
-Claro.-asintieron los demás.
-Quería decir que... Amo a Carmen. He terminado mi relación con Elisa porque la amo.
Todos se quedaron en silencio. Al cabo de un rato, Jason volvió a hablar.
-Carmen, te amo. ¿Quieres salir conmigo?
Todos miraron a Carmen, que estaba roja como un tomate. Lentamente, ésta asintió. Jason sonrió y fue a darle un beso en la mejilla. No quería ir demasiado rápido. Todos les felicitaron. Ya había oscurecido del todo y Blanca se había unido a ellos en su charla.
-¿Hacemos pizza?-propuso Vito.
-Claro, será divertido.-contestaron los demás.
María cogió su cámara de fotos porque quería tener algún recuerdo y vVto se puso un gorro que encontró en la cocina, el típico gorro que lleva un chef. María le hizo una foto. El pelirrojo pelo de Vito resaltaba con el gorro blanco y quedaba muy bonito. Comenzaron a hacer las pizzas. Vito estaba sentada en la encimera de la cocina, balanceando las piernas, cuando de pronto, sin previo aviso, cogió un puñado de harina y se la tiró a Harry en toda la cara. Harry estaba muy gracioso y todos empezaron a  reírse. Poco a poco todo se fue convirtiendo en una pelea de comida. Carmen le tiró harina a Jason y éste a Will, quien a su vez se la tiró a Blanca. Harry se la devolvió a Vito y María se reía, haciendo fotos a diestro y siniestro. De pronto sonó el teléfono y, entre risas, María dijo:
-Yo cojo.
Era la única que no estaba manchada, ya que al llevar la cámara, ésta se podía estropear.
-¿Diga?-preguntó, cogiendo el teléfono.
-¿María? ¿Estás bien? Harry me contó que te hiciste daño.
María se quedó paralizada. Se recobró y contestó:
-¿Y a ti que te importa que esté bien o no?
Y tiró con todas sus fuerzas el teléfono al suelo, saliendo de la cocina corriendo. Lágrimas corrían por sus mejillas. Porque era Louis.

Capítulo dieciséis

En su huida desesperada de la traición de su amiga se encontró a Harry, que estaba aún buscando a Vito.
-¿La has encontrado?-le preguntó éste.
María le pegó un bofetón porque sabía que era por culpa de Harry por lo que Vito le había soltado esas palabras tan hirientes.
-¡Sí! ¡Ahora ve a buscar a la idiota de tu novia!-contestó María chillando.
Estaba enfadada, no era justo que su amiga le hubiera dicho eso. Le había dolido en lo más profundo de su ser. Llegó a a la casa y subió las escaleras corriendo y llorando. Se encerró en su cuarto, cerrando de un portazo la puerta. Se pasó una hora recordando momentos con Louis y a cada recuerdo una punzada en el corazón le hacía llorar. Se secó sus últimas lágrimas y decidió que Vito necesitaba su ayuda en este momento de crisis porque era su amiga. Se le pasó todo el enfado acumulado y bajó las escaleras. se encontró a Will y le preguntó si Vito había vuelto.
-No, y Harry tampoco.-respondió éste, preocupado.
María reunió a todos los que quedaban en la casa en el salón.
-Hace una hora que yo volví y ellos aún no se han dignado a volver. Estoy preocupada. Vito estaba seriamente mal y necesita ayuda, no puede estar sola en el bosque. Estaba enfadada con todo el mundo por culpa de Harry, se enfadó hasta conmigo y me dijo una cosa horrible, así que yo me enfadé también con ella. Pero me doy cuenta de que necesita ayuda, tenemos que buscarla. No puedo enfadarme con ella estando en estas condiciones.
Los demás asintieron, de acuerdo con ella. Se dividieron para ir a buscar a Vito y a Harry. Jason y Carmen irían a buscarlos en dirección norte del bosque, ya que Carmen estaba muy asustada y no se veía en condiciones de ir sola por el bosque. María iría por el sur, Will por el este y Blanca por el oeste, aunque no se le veía muy convencida de querer ir, ya que todo había sido culpa suya. Al cabo de una hora se encontrarían en la puerta de la casa. Se separaron y cada uno fue por su lado. Después de quince minutos María no había encontrado ni rastro de ellos y se apoyó en un árbol, desesperada. Si le pasaba algo a su amiga jamás se lo perdonaría. Estaba verdaderamente preocupada, cuando una idea se le vino a la mente. La casa del árbol. María intentó recordar dónde estaba y se dio cuenta de que estaba en dirección contraria, al norte. Dudaba que Carmen y Jason la hubieran encontrado, así que salió corriendo, con el viento nocturno golpeándole en la cara y arañándose con algunas ramas que había a la altura de su cabeza. Llegó después de veinte minutos corriendo sin descanso y buscó una cuerda de la que había que tirar para que una escalera hecha del mismo tipo de cuerda que la anterior se soltara y la dejara subir a la casita. Tardó cinco minutos en encontrar la cuerda, pero cuando lo hizo, tiró con fuerza y subió rápidamente. Cuando llegó arriba del todo y se asomó por la puerta se paró en seco. Su amiga estaba tirada en el suelo, durmiendo plácidamente. Los brazos de Harry la rodeaban y éste también estaba dormido. La chaqueta de Harry tapaba a su amiga. María sonrió pero luego se dijo a sí misma:
-"A lo mejor Harry ha llegado cuando ella estaba dormida y Vito no sabe que él está durmiendo a su lado. Si es así espero que se perdonen antes de venir a la casa."
Harry estaba en manga corta, ya que su chaqueta estaba encima de vito para protegerla del frío, así que María entró en la pequeña casa sin hacer ruido y arrancó una de las mantas que pusieron su amiga y ella de cortina cuando eran chicas y la colocó encima de los dos. Luego extendió el mantel que había en una pequeña mesa que habían puesto años atrás y llenó el cuenco que había encima con flores que había esparcidas por el duelo. como había un montón, decidió coger un poco de papel que había dentro de una caja  un lápiz muy sucio y sin apenas punta para dejarle a Harry una nota, con la esperanza de que Harry se levantara antes que Vito:

"Harry, soy María. os he visto y no quería molestar, así que te dejo esta nota. Cuando te despiertes la leerás, supongo. he observado que hay muchas flores en el suelo. Hazle algo bonito con ellas ates de que se despierte y pídele perdón. Probablemente te perdone. Después de todo esto, volved a casa, os esperamos ansiosos. Besos a los dos."

Satisfecha con su trabajo, comprobó la hora en su reloj. Los quince minutos que había tardado buscado por el sur, más los veinte de correr hacia el norte, más los cinco en buscar la cuerda, más los diez que había tardado en arreglar la casita y en dejarle la nota a su amigo, sumaban cincuenta minutos. Corrió hacia la casa, solo quedaban diez minutos para poder llegar a la hora correcta. Llegó sin aliento. Los demás la estaban esperando.
-Los he... Los he encontrado.-tartamudeó, sin aire.
Les explicó dónde estaban y por qué no habían venido con ella. Todos sonrieron y entraron a la casa. María preparó la cama de Vito y un baño caliente para que su amiga estuviera tranquila cuando volviera, de forma que así podría pedirle perdón por haberle chillado en el bosque. Luego cogió una magdalena bastante grande de la cocina y le puso la palabra PERDÓN hecha de nata. Luego hizo un chocolate caliente y llevó todo a la mesita de noche de su amiga. se sentó a esperarla, con la esperanza de que no tardara mucho para que no se enfriara el chocolate ni el agua de la bañera. y también porque estaba ansiosa de ver a Vito.
-"La quiero muchísimo"-se dijo para sus adentros.


viernes, 9 de marzo de 2012

Capítulo quince


Cuando acabo de bajar el tramo de escaleras, María se dirigió hacia el salón, recordando vagamente dónde estaba éste. Vio a Vito y a los demás sentados, algunos en el sofá y otros en el suelo. Estaba la chimenea encendida, estaba empezando a oscurecer y todos charlaban animadamente con mantas encima y vasos de chocolate caliente en sus manos. María sonrió débilmente cuando entró y la vieron. Rápidamente los que estaban en el sofá se apartaron y le dejaron sitio, que María aceptó encantada.
-¡Hola! ¿Cómo estás?-preguntó Vito, que estaba en el suelo apoyada en Harry, que la rodeaba con sus brazos y estaban tapados con una manta.
-Bien, la verdad es que estoy genial.-se asombró María.
-Mejor, así podemos disfrutar todos juntos de lo que queda del viaje.-sonrió Will.
Charlando y riéndose, pasaron el resto de la tarde hasta que oscureció por completo. Blanca fue al baño y Harry se levantó para ir a coger el reproductor de música y un par de CDs. Los demás seguían hablando tranquilamente, pero al ver que su  novio tardaba mucho y Blanca aún no había vuelto, Vito se levantó para ir a buscarlos. Silenciosamente subió las escaleras e iba a entrar en la habitación de Blanca y Carmen para decirle a Blanca que bajara ya, cuando vio que la puerta estaba entornada. Miró y lo que vio la dejó sin aliento. Harry estaba besando a Blanca. Una lágrima corrió por su mejilla y, sin querer, dio un traspiés y la puerta se cerró del todo, produciendo un ruido leve pero claro para que lo escucharan los que había dentro de la habitación y ella misma. Se cayó para atrás y encontró la pared del pasillo. Se arrodilló y puso su cara entre sus manos, mientras un sinfín de lágrimas le caían por sus mejillas acaloradas. Se oyó abrir la puerta y Harry salió. Cuando vio a su novia tirada en el suelo hecha un mar de lágrimas, corrió preocupado hacia ella. Ésta se levantó, furiosa, y con todas sus fuerzas le pego un bofetón en la cara.
-¡Eres un idiota!-le chilló.
Harry se llevó la mano a la cara, dolorido y comenzó a hablar:
-Lo siento… Yo….
-No me des explicaciones, sé muy bien lo que he visto.-le cortó Vito.
Se fue hacia las escaleras pero Harry la agarró de un brazo y le dio la vuelta. Sus caras estaban cerca, a unos milímetros y Harry se inclinbó un poco más para besarla, cuando se llevó otra bofetada.
-¡Eres un capullo!-gritó Vito, llorando.
Bajó las escaleras corriendo y Harry volvió a retenerla, a lo cual Vito respondió:
-Ya nunca más seré tu princesa.
Y echó a correr hacia la puerta principal, que cerró de un portazo para dirigirse hacia el bosque. María se levantó del sofá y le preguntó a Harry qué había pasado. Harry se lo explicó brevemente y María cogió una manta, se la echó por encima y salió detrás de Vito. Se adentró en el bosque tiritando de frío y siguió los rastros que había dejado su amiga. Estaba muy cerca, María la oía caminar furiosamente. De pronto el ruido de las pisadas de Vito cesó y María corrió para alcanzarla. Se la encontró a unos metros, en una pequeña pradera, llorando desesperada.
-¡Vito!-la llamó María.
Corrió hacia ella y la tapó con la manta, abrazándola y consolándola. Su amiga se escurrió hasta el suelo y siguió llorando. María le susurraba palabras de consuelo y la mecía entre sus brazos. Se levantaron y maría se dirigió hacia la casa. Al ver que su amiga no la seguía, le apremió:
-Venga, volvamos y aclaremos todo con los demás.
-No. Yo no vuelvo. Me ha hecho mucho daño.-replicó Vito.
-Vamos, no seas cabezota.-se exasperó María.-Tenemos que volver, lo sabes.
-Déjame en paz, vete tú.-Vito le dio la espalda.
-No te pongas así, ¿O es que crees que no sé lo que es sufrir por amor?
-¡Que te vayas y me dejes en paz!-chilló Vito.
-¡No te pongas borde! Yo también lo he pasado mal por culpa de Louis. No eres la única que sufres.
-¡Que te calles! Por lo menos a mí me quería, ¿sabes?-Vito le lanzó una mirada de odio.
María se le quedó mirando, con un dolor en el pecho.
-Sí, pero, ¿sabes? ¡TE ODIO!-le gritó ella, saliendo corriendo hacia la casa, mientras lloraba.
Sentía lo peor que puede sentir alguien y la verdad le hizo ver que su amiga había traicionado su confianza. 

lunes, 5 de marzo de 2012

Capítulo catorce



Este capítulo va para Bea Ramos, por ser esta increíble persona que siempre me ayuda. Gracias por todo, te quiero.

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Vito reía de la mano de Harry, mientras entraban por la puerta principal de la casa. Subieron las escaleras al ver que no había nadie en la planta de abajo. Will y Jason estaban en su habitación, así que Harry se despidió de Vito con un dulce beso en la boca y entró en la habitación, Vito a su vez entró en la suya, pero al ver que María no estaba, fue a la habitación de Carmen y Blanca, donde estaban estas dos hablando acaloradamente.
-Jason me ha dicho que le gusto.-soltó Carmen en cuanto Vito entró en la habitación.
-Eso es imposible… Su novia es Elisa. –dijo Vito, con lógica.
-Ya… Pero no me ha pedido que seamos novios, simplemente me ha mirado a los ojos y me ha dicho… "Te amo". –explicó Carmen, visiblemente nerviosa.
Vito la abrazó y la tranquilizó, sería un malentendido.
-¿Dónde está María?-preguntó Vito, cambiando de tema.
-Se fue después de Harry y tú.-contestó Blanca.
-Vamos a buscarla.-propuso Vito.
Las tres salieron por la puerta y llamaron a los chicos para ir todos juntos. Salieron en silencio de la casa y siguieron el camino que llevaba a la piscina. Antes de tener una vista de la piscina, se pusieron de acuerdo en hacerle una broma y pegarle un susto. Casi sin poder contener la risa, avanzaron de puntillas. Cuando vieron el cuerpo de María, flotando sobre la piscina, inconsciente, la idea de hacerle una broma les pareció absurda y Vito chilló:
-¡MARÍA!
Will se quitó la sudadera que llevaba puesta de golpe y se tiró a la piscina para intentar salvar a su mejor amiga, a su hermana pequeña, como la llamaba él. Seguidamente, Vito se quitó su rebeca e hizo lo mismo. Los dos, empapados y con las ropas que les pesaban, nadaron hacia María, intranquilos. Will la cogió en brazos y salió de la piscina, seguido de Vito, que estaba llorando de preocupación. La tumbaron en la hierba y comenzaron a gritarle que se despertara. Carmen estaba histérica y Blanca se la tuvo que llevar dentro de la casa porque la pobre no aguantaba ver a su amiga en ese estado. Vito tampoco estaba en condiciones, pero se negaba a separarse de María. La llamaron a gritos, pero ella no reaccionaba. Vito comenzó a pegarle en las mejillas para ver si notaba algún cambio. María tosió y escupió agua convulsivamente y un torrente de palabras acudieron a su boca, pero seguía dormida. Los demás estaban atentos a lo que decía y se dieron cuenta de que no era un torrente de palabras, que sólo era una palabra repetida varias veces… La repetía despacio, cada vez más rápido.
-Louis… Louis… Louis… Louis… Louis… ¡¡¡LOUIS!!!-chilló María, visiblemente alterada.
Y se despertó jadeando. Sollozó y Vito la abrazó, la cubrió con una toalla y la llevo con Carmen y Blanca para que la ducharan y le pusieron el pijama. Cuando acabó, apenas se dio cuenta de que cayó en la cama, exhausta y los párpados se le cerraban… Mientras tanto, Vito estaba abrazada a Harry, que la consolaba por el suceso que había ocurrido. El sujetador se le transparentaba y Harry fijó su vista en él pero enseguida la apartó, dándose cuanta de que a su novia le podía molestar. Le dijo que se fuera a poner una ropa seca y mientras le preparó un chocolate caliente. Cuando Vito apareció con el pelo mojado y la ropa seca, Harry le tendió el chocolate y se quedaron dormidos en el sofá, abrazados.

Un rayo de sol despertó a María. Eran las diez de la mañana, había pasado más de catorce horas durmiendo. Will estaba en la esquina de su cama, observándola y sonrió al verla despertar.
-No te preocupes. Hemos llamado a un médico y él ha venido a verte. Estarás bien en dos horas.-le susurró éste.
María asintió y no le faltó tiempo para volverse a quedar dormida…

Mientras María dormía, Jason le explicaba a Harry qué había pasado con Carmen.
-Yo tengo novia, Elisa, pero ella no me gusta… Cuando conocí a Carmen fue un flechazo. La amo.
Harry asintió. Comprendía que su amigo no le quería hacer daño a Elisa, pero tenía que estar con la chica que amaba. Él antes se iba consumiendo al no tener a Vito a su lado, y ahora que la tenía su vida tenía más sentido. Jason cogió su móvil y marcó un número.
-Elisa…-dijo cuando ésta cogió el móvil.
-Espera, déjame hablar a mi primero.-le cortó Elisa.
-Dime.
-Lo cierto es que yo te quiero mucho, ¿sabes? Pero no me veo capaz de estar contigo de novia, porque quiero a otro chico más y creo que le amo.
Jason sonrió y le explicó que a él le pasaba lo mismo. Quedaron en ser mejores amigos, pero ya no serían novios. Harry pensaba que tenían mucha suerte, La mayoría de la gente no tiene una ruptura tan amable y cariñosa. Suponía que quedaba un poco del amor que se tenían, dejándole paso a la amistad.

María volvió a abrir los ojos. Ya no sentía los ojos cansados ni le dolía la parte de la cabeza en la que se había golpeado. De hecho, se sentía muy bien. Estaba sola en su habitación, así que se levantó de la cama, se puso unas zapatillas y bajó las escaleras despacio, con cuidado de no marearse. 

viernes, 2 de marzo de 2012

Capítulo trece



Este capítulo se lo dedico a María McGlade, ya que el número trece es muy importante para ella. Te quiero.


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Una sacudida en el hombro de María la despertó.
-Hemos llegado.-dijo Vito, la responsable de haberla despertado.
María salió del coche y observó a su alrededor.
-Está igual que cuando vinimos.-comentó.
-Es cierto.-observó Vito.-Nada ha cambiado.
Se cogieron de la mano y con la otra mano cogieron sus maletas. Fueron a la entrada de la casa. Los demás llegaron seguidos del hombre que los había llevado. Carmen y Blanca se habían hecho muy amigas durante el viaje, ya que se habían despertado antes que los demás. Cuando soltaron el equipaje, decidieron entre risas quién dormiría con quién.
-Vito y Harry van juntos.-dijo Carmen, pícara.
-No, ni hablar.-se ruborizó Vito.
-Yo dormiré con Jason y Will.-Harry le echó una mano a su novia.
-Entonces… Yo duermo con Vito. Carmen y Blanca pueden dormir juntas en otra habitación.-propuso María.
-¡Genial!-exclamó Blanca, que se había integrado en el grupo.
Subieron las escaleras que llevaban a la planta de arriba y cada uno corrió hacia la habitación que quería tener. Todos corrieron hacia la más grande, pero María enseguida se arrepintió y corrió hacia una que tenía vistas al mar muy bonitas. Vito la siguió y los chicos cogieron otra habitación, decidiendo que “las chicas tenían el poder de elegir la más grande”, según señaló Jason, riéndose. Se arreglaron un poco, ya que venían desordenados del viaje. María se cepillaba el pelo mientras veía el mar y suspiraba de placer. Vito se acercó por detrás y la abrazó con fuerza. Se había enterado de todo lo que había pasado con Louis porque Carmen se lo había contado para que no mencionaran a éste en el viaje para que María no se derrumbara. Vito estaba dispuesta a ayudar a su amiga, así que le hizo cosquillas para que se olvidara de todo.
-¡Para!-consiguió decir María entre risas.-No sé que le pasa a todo el mundo que se empeña en hacerme cosquillas. ¡Ayer fue Will!
Riéndose, bajaron las escaleras hasta la cocina. Eran las diez de la mañana, así que improvisaron un pequeño desayuno para todos, ya que venían hambrientos. Cuando estaban sentadas en la mesa, llegaron los demás y desayunaron tranquilamente. Acabaron y Jason cogió a Carmen de la muñeca y la arrastró escaleras arribas, porque “tenía que decirle algo muy importante”. Vito y Harry desaparecieron por la puerta porque se iban a dar un paseo y Blanca, Will y maría se quedaron solos.
-Bueno, me voy a ver la casa desde fuera.-dijo María, levantándose.
-Vale, yo voy a ver qué hace Carmen.-indicó Blanca.
-Voy contigo, así vemos qué hacen esos dos.-se ofreció Will.
María salió por la puerta principal y dio una vuelta. Vio la entrada al denso bosque donde estaría la casita del árbol. Siguió caminando y había muchos matorrales y un camino. Lo siguió y se dio cuenta de que llevaba a la piscina que tenía la casa. ¿Por qué cada vez que veía mucha agua recordaba a Louis? Sería por aquellas maravillosas tardes de verano con sus amigos… Suspiró y se acercó al borde de la piscina. Se quitó los zapatos y mojó sus pies en el agua cristalina. Se quedó así un buen rato y cuando decidió que ya era hora de irse con los demás, se levantó despacio. Se puso de nuevo sus zapatos y echó una última mirada a la piscina. Se acercó otra vez y se agachó para mojarse las manos.
-Ay, Louis…-suspiró.
Y volvió a levantarse cuando dio un traspiés y se cayó a la piscina, no sin antes darse un golpe en la cabeza con el borde de piedra. Su última palabra perduró en su boca. “Louis”.

jueves, 1 de marzo de 2012

Capítulo doce


Después de reírse con sus amigos, María le pidió el folleto a Carmen mientras ésta hablaba por teléfono. Lo observó y se dio cuenta de que Vito y ella habían ido a aquella casa cuando eran pequeñas. Sonrió al recordar que su padre había construido una pequeña casa en un árbol para que las dos pequeñas pudieran jugar. La había construido en un denso bosque que había al lado de la casa. Cuando Carmen terminó de hablar por teléfono, María se lo comentó pero Carmen parecía preocupada.
-¿Qué pasa?-preguntó María.
-Jason puede venir, pero su hermano Max se va de campamento este fin de semana, así que no podemos contar con él. No tengo a nadie que ocupe su lugar.-contestó Carmen.
A María se le iluminó el rostro.
-¡Tengo una idea! Una amiga mía estaría encantada de venir y no creo que tenga planes para estos días.-propuso.
-¿De verdad? ¡Genial! ¿Quién es?-dijo Carmen, interesada.
-Es mayor que nosotros, se llama Blanca.
-¡Perfecto! Llámala.
María lo hizo y todo quedó perfecto. Quedaron al día siguiente a las ocho en casa de Carmen. Ahora el verdadero problema eran sus padres. Se despidió de sus amigos y se fue a su casa, ya era la hora de comer.
-Hola a todos.-saludó al entrar en casa.
-Hola, hija.-respondió su padre desde el salón.
María se dirigió a la cocina, su madre era más fácil de convencer.
-¡Hola, mamá!-exclamó, dándole un beso en la mejilla.
-Hola, cielo. ¿Qué tal el colegio?
-¡No ha habido! Lo han suspendido el resto de la semana por la nevada.-anunció María.
-Pero si no nieva…
-Ya, serán tonterías del director del colegio.-dijo María, encogiéndose de hombros.-Por cierto, mamá… Mañana se van mis amigos a una casa rural a pasar estos días, como no tenemos colegio y el fin de semana está cerca… Vuelven el domingo y me gustaría saber si puedo ir.
-Claro.-contestó su madre, muy tranquila.
María no se lo esperaba, su madre era muy maniática con esas cosas de quedarse solos en medio del campo, así que preguntó:
-¿Y ya está? ¿Me dejas ir?
-Sí. Verás, he observado que estos días los llevas regular, nunca hubiera pensado que pudieras llegar a hacer lo que hiciste el otro día. Estuve a punto de perderte. Así que mejor que te vayas unos días y te diviertas.-soltó su madre.
-¡Gracias! Por favor, no le cuentes a papá que intenté… Bueno, ya sabes… Que intenté quitarme de en medio ahogándome…-pidió María, avergonzada por lo que había hecho.
-No te preocupes.-dijo su madre.
María comió y preparó la maleta para los siguientes días. Se irían jueves, viernes, sábado y el domingo volverían. Emocionada, llamó a Carmen para decirle que le habían dejado ir.
-¡Genial! Los demás también pueden venir.-dijo Carmen.
María llamó a Blanca para recordarle la dirección de la casa de Carmen y la hora a la que tenían que estar allí. Nerviosa, repasó su equipaje. El cargador del móvil lo metería mañana. Cogió su bolso y metió lo necesario para el viaje en coche. Cerró la maleta, que estaba encima de su cama y la tardé se le pasó volando preparándolo todo. Cuando llegó la hora de acostarse, se durmió enseguida…

El incesable ruido del despertador la despertó a las siete, como de costumbre, pero esa vez no era para ir al colegio. Se vistió y desayunó, tranquilamente. La casa de Carmen no estaba cerca, pero pasaría el padre de Vito a recogerla para llevarla allí. Cuando el pitido del coche del padre de su amiga sonó para avisarla de que estaba allí, cogió el equipaje y salió de su casa. Sus padres se habían ido ya a trabajar.
-¡Hola!-saludó Vito cuando entró en el coche.
-Hola.-contestó María.
-¡A esa casa hemos ido tú y yo cuando éramos pequeñas!-soltó Vito.
-Ya, me di cuenta al ver el folleto.-sonrió María.
Cuando llegaron a casa de Carmen, una furgoneta las estaba esperando. Eran las últimas, solo faltaba Blanca. Metieron sus maletas en el maletero de la furgoneta justo cuando llegó la amiga de María.
-¡Hola!-la saludó ésta.
Todos se metieron en el coche y al cabo de cinco minutos, todos estaban dormidos. Era muy temprano y poco a poco todos habían ido cayendo en los brazos de Morfeo...