Harry vio que María salía de la cocina corriendo y llorando y supo al instante quién era. Rápidamente cogió el móvil del suelo. No había sufrido ningún daño.
-¿Louis? Te has pasado, tío.-dijo a modo de saludo.
-¿Qué he hecho? Sólo le he preguntado si estaba bien.-Louis sonó desesperado.
-¿Contesta su reacción a esa pregunta?-dijo Harry.
-¡No sé su reacción! Sólo escuchaba interferencias.-exclamó su amigo.
Harry suspiró.
-Lo que acaba de hacer ha sido chillarte "¿Y a ti que te importa que esté bien o no?", tirar el teléfono al suelo y salir corriendo de la cocina mientras lloraba. ¿Contesta eso a tu pregunta?
-Mierda.-soltó Louis.-Estoy harto de hacerle sufrir, pero yo no la quiero...
Harry lo escuchaba, en silencio, hasta que se dio cuenta de que Vito no estaba en la cocina y se disculpó con Louis para ir a buscarla. Se había quedado sólo y todos gritaban el nombre de María, así que decidió ayudar con la búsqueda. Y es que habían pasado quince minutos y nadie la encontraba.
Seguía absorta mirando la luna y los minutos pasaban sin que ella se diera cuenta. Cuando se sintió más segura de si misma, apartó la mirada de la luna llena y su mirada se posó en el libro que no tenía título. No quería levantarse ni le hacía falta, con tan solo alargar la mano podía llegar hasta el lomo del libro. Tiró de él y acarició la cubierta muda, sin ningún título que le definiera. Normalmente los libros sin títulos parecen libros vacíos, libros muertos, sin embargo, aquel libro rebosaba de vida y un cierto aire a misterio entre sus cubiertas color rojo pasión. La curiosidad le hizo abrir el libro.
"Seis de enero, 2005:
Hace dos días empezó un nuevo año, por tanto también empiezo un nuevo diario. El año ha empezado sin novedades, la casa no ha sido alquilada por nadie. A veces estoy aburrido, nadie pasa por aquí y yo no tengo nada que hacer. Como escribí en mi anterior diario, vivo a base de los alimentos que trae el casero para los pocos inquilinos que vienen y apenas se da cuenta de que faltan algunos. Vivo aquí, en el ático de esta casa, porque hace mucho tiempo ocurrieron muchos sucesos que tienen que ver con mi vida. A lo largo de este libro iré rememorando cada recuerdo. La mayoría de las personas que acuden aquí, es porque guardan algún problema en secreto. Yo siempre estoy intentando averiguarlos y, espiando desde aquí, siempre lo consigo. Hay veces que puedo ayudarlos y quiero hacerlo. Y cuando quiero, puedo. Pero... Si no quiero ayudarlos... Mala suerte..."
María cerró el diario. La descripción acababa ahí. Se levantó y buscó con su mirada. No encontró nada. Se agachó y palpó el suelo con la mano. Ahí estaba. Un doble suelo. Abrió y vio un cuaderno más. Este era de color rojo también, pero era de un color rojo ardiente... Como si estuviera en llamas. Cogió los dos diarios y los guardó debajo de su camiseta. No creía que nadie se diera cuenta. Rápidamente, bajó las escaleras y fue a su habitación. Puso los dos cuadernos debajo de la cama y salió al encuentro de los demás.
Seguía absorta mirando la luna y los minutos pasaban sin que ella se diera cuenta. Cuando se sintió más segura de si misma, apartó la mirada de la luna llena y su mirada se posó en el libro que no tenía título. No quería levantarse ni le hacía falta, con tan solo alargar la mano podía llegar hasta el lomo del libro. Tiró de él y acarició la cubierta muda, sin ningún título que le definiera. Normalmente los libros sin títulos parecen libros vacíos, libros muertos, sin embargo, aquel libro rebosaba de vida y un cierto aire a misterio entre sus cubiertas color rojo pasión. La curiosidad le hizo abrir el libro.
"Seis de enero, 2005:
Hace dos días empezó un nuevo año, por tanto también empiezo un nuevo diario. El año ha empezado sin novedades, la casa no ha sido alquilada por nadie. A veces estoy aburrido, nadie pasa por aquí y yo no tengo nada que hacer. Como escribí en mi anterior diario, vivo a base de los alimentos que trae el casero para los pocos inquilinos que vienen y apenas se da cuenta de que faltan algunos. Vivo aquí, en el ático de esta casa, porque hace mucho tiempo ocurrieron muchos sucesos que tienen que ver con mi vida. A lo largo de este libro iré rememorando cada recuerdo. La mayoría de las personas que acuden aquí, es porque guardan algún problema en secreto. Yo siempre estoy intentando averiguarlos y, espiando desde aquí, siempre lo consigo. Hay veces que puedo ayudarlos y quiero hacerlo. Y cuando quiero, puedo. Pero... Si no quiero ayudarlos... Mala suerte..."
María cerró el diario. La descripción acababa ahí. Se levantó y buscó con su mirada. No encontró nada. Se agachó y palpó el suelo con la mano. Ahí estaba. Un doble suelo. Abrió y vio un cuaderno más. Este era de color rojo también, pero era de un color rojo ardiente... Como si estuviera en llamas. Cogió los dos diarios y los guardó debajo de su camiseta. No creía que nadie se diera cuenta. Rápidamente, bajó las escaleras y fue a su habitación. Puso los dos cuadernos debajo de la cama y salió al encuentro de los demás.
Me ha encantaadoo, muy emocionante
ResponderEliminarma tendrias q haber visto la cara leyendo esto *asombro*
ResponderEliminar(soy paula)
me a encantado, siguiente ya!!^^
ResponderEliminares muy chulo :D siguiente xfavor ;)
ResponderEliminarsigueme :)
Gracias chicas :D
ResponderEliminarMe eh leido los dieciocho capitulos en 1 hora y me ah encantado tu novela..
ResponderEliminarSiguiiente por faavor :)
me he leido todos todos los capítulos en nada y no puedo parar!
ResponderEliminarxfavor sigue escribiendo, stoy totalmente enganchada XD
m stá encantado, super super interesante ;)