En su huida desesperada de la traición de su amiga se encontró a Harry, que estaba aún buscando a Vito.
-¿La has encontrado?-le preguntó éste.
María le pegó un bofetón porque sabía que era por culpa de Harry por lo que Vito le había soltado esas palabras tan hirientes.
-¡Sí! ¡Ahora ve a buscar a la idiota de tu novia!-contestó María chillando.
Estaba enfadada, no era justo que su amiga le hubiera dicho eso. Le había dolido en lo más profundo de su ser. Llegó a a la casa y subió las escaleras corriendo y llorando. Se encerró en su cuarto, cerrando de un portazo la puerta. Se pasó una hora recordando momentos con Louis y a cada recuerdo una punzada en el corazón le hacía llorar. Se secó sus últimas lágrimas y decidió que Vito necesitaba su ayuda en este momento de crisis porque era su amiga. Se le pasó todo el enfado acumulado y bajó las escaleras. se encontró a Will y le preguntó si Vito había vuelto.
-No, y Harry tampoco.-respondió éste, preocupado.
María reunió a todos los que quedaban en la casa en el salón.
-Hace una hora que yo volví y ellos aún no se han dignado a volver. Estoy preocupada. Vito estaba seriamente mal y necesita ayuda, no puede estar sola en el bosque. Estaba enfadada con todo el mundo por culpa de Harry, se enfadó hasta conmigo y me dijo una cosa horrible, así que yo me enfadé también con ella. Pero me doy cuenta de que necesita ayuda, tenemos que buscarla. No puedo enfadarme con ella estando en estas condiciones.
Los demás asintieron, de acuerdo con ella. Se dividieron para ir a buscar a Vito y a Harry. Jason y Carmen irían a buscarlos en dirección norte del bosque, ya que Carmen estaba muy asustada y no se veía en condiciones de ir sola por el bosque. María iría por el sur, Will por el este y Blanca por el oeste, aunque no se le veía muy convencida de querer ir, ya que todo había sido culpa suya. Al cabo de una hora se encontrarían en la puerta de la casa. Se separaron y cada uno fue por su lado. Después de quince minutos María no había encontrado ni rastro de ellos y se apoyó en un árbol, desesperada. Si le pasaba algo a su amiga jamás se lo perdonaría. Estaba verdaderamente preocupada, cuando una idea se le vino a la mente. La casa del árbol. María intentó recordar dónde estaba y se dio cuenta de que estaba en dirección contraria, al norte. Dudaba que Carmen y Jason la hubieran encontrado, así que salió corriendo, con el viento nocturno golpeándole en la cara y arañándose con algunas ramas que había a la altura de su cabeza. Llegó después de veinte minutos corriendo sin descanso y buscó una cuerda de la que había que tirar para que una escalera hecha del mismo tipo de cuerda que la anterior se soltara y la dejara subir a la casita. Tardó cinco minutos en encontrar la cuerda, pero cuando lo hizo, tiró con fuerza y subió rápidamente. Cuando llegó arriba del todo y se asomó por la puerta se paró en seco. Su amiga estaba tirada en el suelo, durmiendo plácidamente. Los brazos de Harry la rodeaban y éste también estaba dormido. La chaqueta de Harry tapaba a su amiga. María sonrió pero luego se dijo a sí misma:
-"A lo mejor Harry ha llegado cuando ella estaba dormida y Vito no sabe que él está durmiendo a su lado. Si es así espero que se perdonen antes de venir a la casa."
Harry estaba en manga corta, ya que su chaqueta estaba encima de vito para protegerla del frío, así que María entró en la pequeña casa sin hacer ruido y arrancó una de las mantas que pusieron su amiga y ella de cortina cuando eran chicas y la colocó encima de los dos. Luego extendió el mantel que había en una pequeña mesa que habían puesto años atrás y llenó el cuenco que había encima con flores que había esparcidas por el duelo. como había un montón, decidió coger un poco de papel que había dentro de una caja un lápiz muy sucio y sin apenas punta para dejarle a Harry una nota, con la esperanza de que Harry se levantara antes que Vito:
"Harry, soy María. os he visto y no quería molestar, así que te dejo esta nota. Cuando te despiertes la leerás, supongo. he observado que hay muchas flores en el suelo. Hazle algo bonito con ellas ates de que se despierte y pídele perdón. Probablemente te perdone. Después de todo esto, volved a casa, os esperamos ansiosos. Besos a los dos."
Satisfecha con su trabajo, comprobó la hora en su reloj. Los quince minutos que había tardado buscado por el sur, más los veinte de correr hacia el norte, más los cinco en buscar la cuerda, más los diez que había tardado en arreglar la casita y en dejarle la nota a su amigo, sumaban cincuenta minutos. Corrió hacia la casa, solo quedaban diez minutos para poder llegar a la hora correcta. Llegó sin aliento. Los demás la estaban esperando.
-Los he... Los he encontrado.-tartamudeó, sin aire.
Les explicó dónde estaban y por qué no habían venido con ella. Todos sonrieron y entraron a la casa. María preparó la cama de Vito y un baño caliente para que su amiga estuviera tranquila cuando volviera, de forma que así podría pedirle perdón por haberle chillado en el bosque. Luego cogió una magdalena bastante grande de la cocina y le puso la palabra PERDÓN hecha de nata. Luego hizo un chocolate caliente y llevó todo a la mesita de noche de su amiga. se sentó a esperarla, con la esperanza de que no tardara mucho para que no se enfriara el chocolate ni el agua de la bañera. y también porque estaba ansiosa de ver a Vito.
-"La quiero muchísimo"-se dijo para sus adentros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario