No tuvo que esperar mucho. Estaba en el gran vestíbulo de la casa, esperando a que llegara su amiga. Unos pasos la pusieron en alerta y la puerta se abrió. Vito estaba fuertemente cogida de la mano de Harry, sonriendo. Entraron y María se abalanzó sobre su amiga.Harry rió y se fue a su habitación, no sin darle antes un beso a Vito. Las dos amigas se abrazaron y María condujo a Vito hasta su habitación. La dejó que se duchara y que se pusiera el pijama en el baño, mientras ella se lo ponía en la habitación. Cuando Vito acabo, María la metió en la cama, la arropó y le dio el chocolate caliente con la magdalena. Se metió en la otra esquina de la cama, de forma que sus pies chocaban con los de su amiga. La cama era ancha pero no muy larga, así que estaban bastante cerca. Vito se rió con el detalle de la magdalena e incorporándose le dio un abrazo a María.
-La que lo siente soy yo.-se disculpó.
-No, soy yo, he sido una idiota, debería haber sido más paciente.-contestó María.
-Pero yo no debería haberme enfadado contigo.-protestó Vito.
Se rieron y se abrazaron. se habían reconciliado.
Entonces, ¿ya estás bien con Harry?-preguntó María, que los había visto muy cariñosos.
-Sí. Es que ha sido tan mono...-respondió Vito, con la mirada brillante.-¿Sabes? Después de enfadarme contigo me fui a la casa del árbol y me dormí. No sé como, él me encontró y cuando desperté estaba con su chaqueta encima. Me incorporé y no vi nada, sólo el montón de flores que había antes, pero estaban un poco cambiados. Me levanté y vi, asombrada, que las flores formaban un corazón enorme y unas letras adornaban el centro de éste, justo encima de donde yo había dormido. Ponía: ¿Me perdonas? Luego su cabeza asomó por la puerta de la casita con una gran sonrisa y una flor en la mano. Se acercó, me puso la flor en el pelo y me dijo: "¿Has dormido bien, mi princesa?" Yo cuando nos enfadamos le dije que no iba a ser jamás su princesa. Pero me emocioné y le besé alocadamente.-contó.
-¡Qué monos!-exclamó María, contemplando la cara de amor que tenía su amiga.
Vito cayó rendida en seguida, a pesar de haber dormido en la casita se sentía cansada y María cayó diez minutos más tarde. Había corrido mucho y estaba muy cansada. Así que cuando Carmen asomó por la puerta y las vio a las dos dormidas cada una en una esquina de la cama, sonrió, cerró la ventana para que no tuvieran frío y les dio un beso en la frente a cada una. Se alegraba mucho de que se hubieran perdonado. Apagó la luz y cerró la puerta, yéndose a dormir ella también.
Una sacudida en el hombro despertó a María.
-Arriba, dormilona.-saludó Carmen.
-Ahora bajo.-indicó María, bostezando.
Carmen salió de la habitación y María se levantó. Se duchó, se vistió e hizo su cama, pasando por tareas básicas, como lavarse y cepillarse el pelo. Iba a bajar a desayunar, pero antes comprobó el móvil a ver si tenía algún mensaje o alguna llamada perdida. Cuando vio la hora se sobresaltó. ¿Las dos del medio día? Sus tripas rugieron a modo de respuesta, así que bajó las escaleras en dirección a la cocina, pero no para desayunar, sino para comer.
-¡Hola!-saludaron todos cuando entró.
-Hola chicos.-respondió María.
Todos estaban haciendo unos sencillos macarrones que ya estaban hechos, sólo había que meterlos en el microondas. Todos menos Blanca. María cogió de la mano a Carmen y se la llevó a una esquina para hablar con ella en privado.
-¿Dónde está Blanca?
-Esperaba que pudieras hablar con ella. Está en nuestro cuarto metida en la cama llorando como una loca. No quiere levantarse ni comer. He intentado hacer lo que he podido, pero no ha habido manera.-contestó Carmen, preocupada.
Volvieron con los demás. Antes de que María pudiera ir a hablar con Blanca, Vito dijo que iba un momento a coger una cosa a su habitación. Un minuto después de que Vito saliera de la cocina, María se fue también, pero para hablar con la ex-novia de su hermano. Cuando entró en la habitación de Blanca y Carmen se quedó alucinada con lo que vio. Vito le tiraba de los pelos a Blanca y ésta no se defendía. vio como Vito le pegaba bofetadas. El espectáculo la dejó como una estatua, pero cuando se recuperó del asombro, corrió a separar a Vito de la pobre indefensa.
-¡Eres una imbécil!-chillaba su amiga.-¡Ni se te ocurra volver a hacer eso! Deja a mi novio en paz.-escupió Vito,
Blanca lloraba y María sacó a Vito de la habitación. Una voz débil la interrumpió:
-No... No te la lleves... Le... Le quiero decir una cosa.
Era Blanca. María vaciló pero al ver la cara de su nueva amiga asintió. Vito entró de nuevo en la habitación.
-¿Qué quieres?-preguntó, desafiante.
-Quería... Quería pedirte perdón. No sé que me pasó. Fue impulsivo. Lo siento.-lloró Blanca.
Vito iba a abrir la boca para decir algo hiriente, pero cuando miró a Blanca a la cara y la vio llorando decidió que ya había sufrido bastante.
-Estás perdonada.-indicó.
Y se fue. María la siguió peor más tarde volvió a darle un plato de macarrones a Blanca, que seguía sin dignarse a salir de la habitación. Después de comer, todos fueron al salón a charlar animadamente.
-Vaya par de días que hemos tenido. El primer día María se cayó y el segundo día no veas la que se lió.-rió Will.
-Sí, pero ya ha pasado.-contestó María.
Estuvieron toda la tarde sin hacer nada, solamente hablando, hasta que Jason dijo:
.-¿Puedo hablar de una cosa?
-Claro.-asintieron los demás.
-Quería decir que... Amo a Carmen. He terminado mi relación con Elisa porque la amo.
Todos se quedaron en silencio. Al cabo de un rato, Jason volvió a hablar.
-Carmen, te amo. ¿Quieres salir conmigo?
Todos miraron a Carmen, que estaba roja como un tomate. Lentamente, ésta asintió. Jason sonrió y fue a darle un beso en la mejilla. No quería ir demasiado rápido. Todos les felicitaron. Ya había oscurecido del todo y Blanca se había unido a ellos en su charla.
-¿Hacemos pizza?-propuso Vito.
-Claro, será divertido.-contestaron los demás.
María cogió su cámara de fotos porque quería tener algún recuerdo y vVto se puso un gorro que encontró en la cocina, el típico gorro que lleva un chef. María le hizo una foto. El pelirrojo pelo de Vito resaltaba con el gorro blanco y quedaba muy bonito. Comenzaron a hacer las pizzas. Vito estaba sentada en la encimera de la cocina, balanceando las piernas, cuando de pronto, sin previo aviso, cogió un puñado de harina y se la tiró a Harry en toda la cara. Harry estaba muy gracioso y todos empezaron a reírse. Poco a poco todo se fue convirtiendo en una pelea de comida. Carmen le tiró harina a Jason y éste a Will, quien a su vez se la tiró a Blanca. Harry se la devolvió a Vito y María se reía, haciendo fotos a diestro y siniestro. De pronto sonó el teléfono y, entre risas, María dijo:
-Yo cojo.
Era la única que no estaba manchada, ya que al llevar la cámara, ésta se podía estropear.
-¿Diga?-preguntó, cogiendo el teléfono.
-¿María? ¿Estás bien? Harry me contó que te hiciste daño.
María se quedó paralizada. Se recobró y contestó:
-¿Y a ti que te importa que esté bien o no?
Y tiró con todas sus fuerzas el teléfono al suelo, saliendo de la cocina corriendo. Lágrimas corrían por sus mejillas. Porque era Louis.
Holaa soy la escritora de Memorias de Sarah.. ;)
ResponderEliminarDiiioooos!! Llevaba un monton sin leer ni comentar mil perdones. Me has dejado sin palabras. Y despues me regañas por q te dan a taques al corazon. Sigue asi, en serio, esta historia tiene algo ESPECIAL :) Un besoL
Ja, ja. Hombre, Cristina, si es que con tu novela nos dejas a todos embobados. Gracias por todo. Besazos <3
ResponderEliminarHola, soy una nueva lectora de esta novela, i me encanta, es una historia genial.:) Espero el siguiente capitulo besos i te sigo^^
ResponderEliminarHola, me encanta la historia, pero hay detalles q no me gustan. Por ejemplo lo de las flores y la princesa queda súper cursi y creo q Vito se deja llevar demasiado. Y no me parece muy normal q un tío se declare así de pronta por la cara .por lo demás genial ;)
EliminarMuchas gracias ^^
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