María y Vito subieron a la habitación y María se
encerró en el baño para ducharse. Vito encendió su móvil y se tiró encima de la
cama de su amiga. Tenía un mensaje.
“Te acabas de ir y ya te hecho de menos. Necesito
besarte.”
Vito sonrió. Era de Harry. Le dio a la opción
“Contestar” y escribió:
“Yo también echo de menos a una persona…”
En seguida recibió la contestación:
“¿Sí? ¿A quién?”
“A ti. Bésame, bandido.”
Vito rió con su contestación y leyó la respuesta.
“No se hable más. Voy para tu casa.”
Incrédula, rió y escribió:
“Para, loco. Que estoy en casa de María, me quedo
aquí una semana. Ya me verás mañana en el colegio. Te quiero.”
Apagó el móvil y esperó a que María saliera del
baño. Cuando lo hizo, se metió ella en él y se dio una buena ducha. Las dos
quedaron rendidas en la cama de María cuando el reloj dio las tres.
María abrió los ojos y miró el reloj digital.
¿Las nueve de la noche? ¡Qué tarde! Se desperezó y sus tripas rugieron. Ahora
sí que tenía hambre. A su lado, Vito se despertó.
-Dios, qué hambre.-fue lo primero que dijo la
pelirroja.
María rió y encendió la luz. En la mesilla chica
que había al lado de la puerta, había dos platos y dos vasos. Vito se acercó a
examinar su contenido.
-¡Perritos calientes y Coca-Cola!-exclamó,
contenta.-¡Amo a tu madre!
Las dos comieron, voraces. Después, volvieron a
caer en las garras del sueño.
María dio un respingo. Un sonido muy molesto la
había despertado. ¡El despertador! Gruñó y se levantó, de mala gana. Sacudió a
Vito hasta que esta también se despertó. Sin ganas, se vistieron y desayunaron,
poniéndose en marcha para ir al colegio. Cerraron la puerta de la casa y
comenzaron a andar. Se encontraron a Will y fueron hasta el colegio charlando.
En cuanto vieron a Harry, Vito echó a correr y se abrazaron.
-Muy empalagoso todo.-opinó María.
Will asintió, dándole la razón y esperaron a que
llegaran Carmen y Jason, que llegaron cogidos de la mano. Max iba detrás de
ellos, con Laura y Elisa llegaba por la otra punta del pasillo. Todos entraron
en sus respectivas clases. No hablarían hasta el recreo.
La campana bendita los salvó de tener que seguir
soportando a los profesores. En el recreo todos comentaron la noticia que les
habían dado a primera hora.
-Segundo y tercero de secundaria irán mañana a la
pista de patinaje sobre hielo. De excursión. Tomen las autorizaciones y, si
quieren venir, tráiganlas mañana firmadas por sus padres.-recitó Vito, imitando
al jefe de estudios.
-¿Vosotros vais a ir?-preguntó Elisa.
Todos asintieron. Creían que lo iba a pasar bien,
pero lo que ellos no saben es que sería un día bastante escalofriante.