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viernes, 29 de junio de 2012

Capítulo veinte


Capítulo veinte


Bajó las escaleras en cuanto cerró la maleta. Cuando llego a la cocina abrió la boca de par en par. Carmen y Jason estaban en una esquina besándose, las tortitas se estaban quemando y una loca con el pelo pelirrojo corría detrás de un chico con el pelo rizado. Tardó en darse cuenta de que la loca llevaba un spray de nata en la mano y estaba amenazando al chico con echarle nata en la camiseta. María rió al ver a Vito y a Harry y corrió a salvar a las tortitas de su peligro.

Blanca y Will se encontraron en el pasillo, los dos bien vestidos y peinados. Listos para desayunar. Bajaron en silencio las escaleras y llegaron a la cocina. En cuanto descubrieron el espectáculo, Blanca corrió a ayudar a María con las tortitas y Will recibió un chorro de espesa nata en la cara al intentar interponerse entre Vito y Harry.

Al cavo de un rato, Vito estaba en el salón limpiando a Harry con una servilleta. Este tenía nata por todas partes. Will, a su vez., también se limpiaba y Carmen observaba divertida. María, Jason y Blanca llegaron con dos enormes bandejas que contenían siete vasos de leche, un plato lleno de tortitas , otro con croissants, otro con tortilla de patatas y otro con huevo frito y patatas fritas.  Todos vitorearon a los cocineros.
-Dios, yo no puedo con todo eso.-se asombró Vito.
-Voilà. Desayuno variado.-exclamó María.
Todos rieron y desayunaron. Llenos de comida y hartos de comer, charlaban hasta que llegó la hora de marcharse. Cogieron sus respectivas maletas y el pitido de un coche les aviso de que el conductor los estaba esperando. Tardaron diez minutos en dejarlo todo listo y el conductor los miró con cara de mala leche. Todos subieron al coche, pero no se dieron cuenta de que en la tercera planta, un hombre los miraba. Su mirada reflejaba tristeza, furia y sabiduría. Sabiduría y vejez, su cara reflejaba los años que habían pasado por aquel rostro y su mirada dirigía cierta ternura hacia la chica llamada María. Esta subió la mirada y se quedó helada. La expresión de ternura del hombre la dejó paralizada. Bruscamente, apartó la mirada y subió en el coche, sin decir ni media palabra. 

2 comentarios:

  1. se besan demasiado ¿no?
    y lo del hombre me esta matando de intriga... :)

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    Respuestas
    1. Sí, es verdad, JAJAJA.
      Eso pretendo, morid de intriga, JAJAJAJAes broma, ya lo descubriréis

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