Capítulo veinte
Bajó las
escaleras en cuanto cerró la maleta. Cuando llego a la cocina abrió la boca de
par en par. Carmen y Jason estaban en una esquina besándose, las tortitas se
estaban quemando y una loca con el pelo pelirrojo corría detrás de un chico con
el pelo rizado. Tardó en darse cuenta de que la loca llevaba un spray de nata
en la mano y estaba amenazando al chico con echarle nata en la camiseta. María
rió al ver a Vito y a Harry y corrió a salvar a las tortitas de su peligro.
Blanca y Will se
encontraron en el pasillo, los dos bien vestidos y peinados. Listos para
desayunar. Bajaron en silencio las escaleras y llegaron a la cocina. En cuanto
descubrieron el espectáculo, Blanca corrió a ayudar a María con las tortitas y
Will recibió un chorro de espesa nata en la cara al intentar interponerse entre
Vito y Harry.
Al cavo de un
rato, Vito estaba en el salón limpiando a Harry con una servilleta. Este tenía
nata por todas partes. Will, a su vez., también se limpiaba y Carmen observaba
divertida. María, Jason y Blanca llegaron con dos enormes bandejas que
contenían siete vasos de leche, un plato lleno de tortitas , otro con
croissants, otro con tortilla de patatas y otro con huevo frito y patatas
fritas. Todos vitorearon a los
cocineros.
-Dios, yo no
puedo con todo eso.-se asombró Vito.
-Voilà. Desayuno
variado.-exclamó María.
Todos rieron y
desayunaron. Llenos de comida y hartos de comer, charlaban hasta que llegó la
hora de marcharse. Cogieron sus respectivas maletas y el pitido de un coche les
aviso de que el conductor los estaba esperando. Tardaron diez minutos en
dejarlo todo listo y el conductor los miró con cara de mala leche. Todos
subieron al coche, pero no se dieron cuenta de que en la tercera planta, un
hombre los miraba. Su mirada reflejaba tristeza, furia y sabiduría. Sabiduría y
vejez, su cara reflejaba los años que habían pasado por aquel rostro y su
mirada dirigía cierta ternura hacia la chica llamada María. Esta subió la
mirada y se quedó helada. La expresión de ternura del hombre la dejó
paralizada. Bruscamente, apartó la mirada y subió en el coche, sin decir ni
media palabra.
se besan demasiado ¿no?
ResponderEliminary lo del hombre me esta matando de intriga... :)
Sí, es verdad, JAJAJA.
EliminarEso pretendo, morid de intriga, JAJAJAJAes broma, ya lo descubriréis