Después de hablar con
Vito, ésta se fue y María avisó a
todos sus amigos de que se quedaría en Marbella, que no se iría a Londres. Cuando acabó vio que sólo
eran las seis, así que cogió un chaquetón y su bolso y salió de su casa, no sin
antes despedirse de sus padres. Caminaba sin rumbo, no sabía a dónde ir, sólo
necesitaba despejarse. A lo lejos vio el parque que tanto le gustaba. Caminó
hacia la entrada de éste y se sentó en un banco. Soplaba una suave brisa, de
modo que estaba muy tranquila. Cerró los ojos y aspiró el aire. Olía a
naturaleza. Le encantaba aquel sitio. Se dejó envolver por los aromas que
provenían de distintos sitios. Suponía que habría una pastelería cerca, olía
mucho a chocolate. El mar estaba en frente y provocaba un olor a sal que le
hacía sentir libre. Podía imaginar el mar, la playa y, sin querer, volvieron aquellos
recuerdos de las tardes de verano…
“-¡Ven aquí!-chillaba
María, riéndose.
Todos perseguían a un
pequeño cachorro de perro que corría por la playa y que parecía desorientado.
-¡Te cogí!-dijo Carmen,
cariñosamente, acariciando al pequeño.
-Es precioso.-dijo
Vito, con ternura.
-Es muy
juguetón.-opinaba Harry
-Alguien se lo tiene que quedar, no lo
podemos dejar solo.-indicó Louis.
-Que elija él.-propuso
Will.
Todos consideraron que
era buena idea, y los seis se pusieron cada uno en una esquina de la playa.
Todos empezaron a decir:
-¡Perrito! Ven,
pequeño, ven.
El perro pareció dudar.
Primero se acercó un poco a María y ella sonrió, por lo que el perro trotó
hasta ella. Pero a mitad de camino, pareció cambiar de opinión y corrió hacia
Carmen. Esta se reía y lo acariciaba con dulzura.
-¡Es hembra!-exclamó
Carmen.
-Si os digo la verdad,
me parece que Carmen es la más indicada para cuidarlo.-dijo Vito.
-Es verdad. Yo tengo un
gato y Vito tiene un pájaro. No tendríamos tiempo para una mascota más.-aclaraba
María.
-Yo tengo un pez y ya
lo trato fatal, así que mejor que no me haya tocado a mí.-decía Louis, medio en
broma.
-Harry y yo tenemos un
perro cada uno y siempre nos da mucha pereza sacarlo de paseo, así que no
hubiéramos sido los mejores para cuidar a esta pequeñaja.-reía Will.
-Y Carmen irradia amor
por todos lados.-digo María, abrazando a su amiga cariñosamente.
Y Carmen sonreía. Sólo
tenía ojos para su nueva mascota. Estaba segura de que sus padres le dejarían
acogerlo. Se quedó pensando y al cabo de un rato sonrió.
-Miel. Se llamará Miel.
Todos rieron y
acariciaron a aquel perrito de pelaje color beis con las orejas de un tono
parecido a la miel. Había acertado al ponerle ese nombre. Jugando con la
pequeña, todos reían y hacían bromas. Ese pequeño Golden había entrado en sus
vidas. Entre todos le compraron una cestita color rosa a la pequeña, la cual se
instaló cómodamente y cerró los ojos. Todos la contemplaban con cariño…”
-¡María!
Esta abrió los ojos de golpe.
Esta abrió los ojos de golpe.
-¡Oh! ¡Will! Hola, lo
siento, estaba pensando.
-Ja, ja, ya creía que
te habías dormido.
-Idiota.-dijo María de
broma.
-¿Me puedo
sentar?-preguntó él.
-Claro, adelante.
Se sentó y se quedaron
en silencio. De pronto, Will empezó a hablar:
-Oye, sé que te ha
dolido mucho que Louis se haya ido a Londres. Y no sé por qué te quedas aquí en
vez de irte a verlo. Pero ese no es mi problema. Sólo que todos estamos
preocupados por ti. Estás tristona y apenas hablas. Para mí has sido siempre
como una hermanita pequeña, ya que casi nos llevamos un año y me caes genial.
Espero que no te ofendas al decirte esto: la primera vez que te vi me parecías
vulnerable y que necesitabas protección. Por eso me hice tu amigo y he cuidado
de ti cuando he podido. Espero poder seguir haciéndolo.
María sonrió. A parte
de Louis, Will era su mejor amigo, lo quería mucho y siempre sonreía con él.
-¿Sabes qué? Necesito
un hermano mayor, el mío es un idiota.-dijo ella, abrazándolo.-Gracias Will, en
serio.
Éste le devolvió el
abrazo y sonrió.
-“Esta chica es
increíble. Es divertida y simpática. Es mi hermana pequeña. Y no me gusta. Es
mi mejor amiga. La quiero mucho”-sonrió Will para sus adentros.
Cuando María se dio
cuenta de que llevaban mucho tiempo abrazándose, comprendió que él siempre
estaría allí para protegerla. Y además, estaba segura de que no le gustaba a
Will. Y se dio cuenta de que verdaderamente era su mejor amigo. Y lo abrazó con
más fuerza. Pero sobre todo, aquel fue el momento en el que los dos recordaron los abrazos que se daban cuando eran pequeños.
Miel: Will y María de pequeños:


me cae bien will. :)
ResponderEliminarJa, ja :) Me alegro, es un buen chico :D
ResponderEliminarHola! Empecé a leer tu historia cuando empezaste , y lo dejé por problemas familiares . Y no se si te lo habia dicho ya , pero esas fotos no quedan bien , porque las sube un montón de gente . Esto es solo un consejo no un desprecio , me encanta tu historia ! Un besito y sigue así .
ResponderEliminarUna granaina :)