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lunes, 27 de febrero de 2012

Capítulo diez


Después de hablar con Vito,  ésta se fue y María avisó a todos sus amigos de que se quedaría en Marbella, que no se iría  a Londres. Cuando acabó vio que sólo eran las seis, así que cogió un chaquetón y su bolso y salió de su casa, no sin antes despedirse de sus padres. Caminaba sin rumbo, no sabía a dónde ir, sólo necesitaba despejarse. A lo lejos vio el parque que tanto le gustaba. Caminó hacia la entrada de éste y se sentó en un banco. Soplaba una suave brisa, de modo que estaba muy tranquila. Cerró los ojos y aspiró el aire. Olía a naturaleza. Le encantaba aquel sitio. Se dejó envolver por los aromas que provenían de distintos sitios. Suponía que habría una pastelería cerca, olía mucho a chocolate. El mar estaba en frente y provocaba un olor a sal que le hacía sentir libre. Podía imaginar el mar, la playa y, sin querer, volvieron aquellos recuerdos de las tardes de verano…
“-¡Ven aquí!-chillaba María, riéndose.
Todos perseguían a un pequeño cachorro de perro que corría por la playa y que parecía desorientado.
-¡Te cogí!-dijo Carmen, cariñosamente, acariciando al pequeño.
-Es precioso.-dijo Vito, con ternura.
-Es muy juguetón.-opinaba Harry
 -Alguien se lo tiene que quedar, no lo podemos dejar solo.-indicó Louis.
-Que elija él.-propuso Will.
Todos consideraron que era buena idea, y los seis se pusieron cada uno en una esquina de la playa. Todos empezaron a decir:
-¡Perrito! Ven, pequeño, ven.
El perro pareció dudar. Primero se acercó un poco a María y ella sonrió, por lo que el perro trotó hasta ella. Pero a mitad de camino, pareció cambiar de opinión y corrió hacia Carmen. Esta se reía y lo acariciaba con dulzura.
-¡Es hembra!-exclamó Carmen.
-Si os digo la verdad, me parece que Carmen es la más indicada para cuidarlo.-dijo Vito.
-Es verdad. Yo tengo un gato y Vito tiene un pájaro. No tendríamos tiempo para una mascota más.-aclaraba María.
-Yo tengo un pez y ya lo trato fatal, así que mejor que no me haya tocado a mí.-decía Louis, medio en broma.
-Harry y yo tenemos un perro cada uno y siempre nos da mucha pereza sacarlo de paseo, así que no hubiéramos sido los mejores para cuidar a esta pequeñaja.-reía Will.
-Y Carmen irradia amor por todos lados.-digo María, abrazando a su amiga cariñosamente.
Y Carmen sonreía. Sólo tenía ojos para su nueva mascota. Estaba segura de que sus padres le dejarían acogerlo. Se quedó pensando y al cabo de un rato sonrió.
-Miel. Se llamará Miel.  
Todos rieron y acariciaron a aquel perrito de pelaje color beis con las orejas de un tono parecido a la miel. Había acertado al ponerle ese nombre. Jugando con la pequeña, todos reían y hacían bromas. Ese pequeño Golden había entrado en sus vidas. Entre todos le compraron una cestita color rosa a la pequeña, la cual se instaló cómodamente y cerró los ojos. Todos la contemplaban con cariño…”
-¡María!
Esta abrió los ojos de golpe.
-¡Oh! ¡Will! Hola, lo siento, estaba pensando.
-Ja, ja, ya creía que te habías dormido.
-Idiota.-dijo María de broma.
-¿Me puedo sentar?-preguntó él.
-Claro, adelante.
Se sentó y se quedaron en silencio. De pronto, Will empezó a hablar:
-Oye, sé que te ha dolido mucho que Louis se haya ido a Londres. Y no sé por qué te quedas aquí en vez de irte a verlo. Pero ese no es mi problema. Sólo que todos estamos preocupados por ti. Estás tristona y apenas hablas. Para mí has sido siempre como una hermanita pequeña, ya que casi nos llevamos un año y me caes genial. Espero que no te ofendas al decirte esto: la primera vez que te vi me parecías vulnerable y que necesitabas protección. Por eso me hice tu amigo y he cuidado de ti cuando he podido. Espero poder seguir haciéndolo.
María sonrió. A parte de Louis, Will era su mejor amigo, lo quería mucho y siempre sonreía con él.
-¿Sabes qué? Necesito un hermano mayor, el mío es un idiota.-dijo ella, abrazándolo.-Gracias Will, en serio.
Éste le devolvió el abrazo y sonrió.
-“Esta chica es increíble. Es divertida y simpática. Es mi hermana pequeña. Y no me gusta. Es mi mejor amiga. La quiero mucho”-sonrió Will para sus adentros.
Cuando María se dio cuenta de que llevaban mucho tiempo abrazándose, comprendió que él siempre estaría allí para protegerla. Y además, estaba segura de que no le gustaba a Will. Y se dio cuenta de que verdaderamente era su mejor amigo. Y lo abrazó con más fuerza. Pero sobre todo, aquel fue el momento en el que los dos recordaron los abrazos que se daban cuando eran pequeños.


Miel:                                                                                           Will y María de pequeños:




3 comentarios:

  1. Ja, ja :) Me alegro, es un buen chico :D

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  2. Hola! Empecé a leer tu historia cuando empezaste , y lo dejé por problemas familiares . Y no se si te lo habia dicho ya , pero esas fotos no quedan bien , porque las sube un montón de gente . Esto es solo un consejo no un desprecio , me encanta tu historia ! Un besito y sigue así .
    Una granaina :)

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