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miércoles, 22 de febrero de 2012

Capítulo seis


Las tres horas consecutivas de clase que había después del recreo pasaron rápido. Eran las tres asignaturas favoritas de María: Música, Matemáticas y, por último, Francés. Cuando el timbre indicó el final de las clases, María se dirigió a la puerta del colegio para irse andando a su casa, como todos los días. ¡Tal fue su sorpresa al ver el coche de su padre aparcado en frente! Él estaba apoyado en el coche con una sonrisa de oreja a oreja. María corrió hacia él y le dio un beso. Entraron en el coche y María se sentó al lado de su padre, en el asiento del copiloto.
-¡Qué bien que hayas venido a recogerme! ¿Ha pasado algo?-preguntó ella.
Su padre sólo iba a recogerla cuando pasaba algo importante.
-Sí.-dijo él, simplemente.
-¿Qué ha pasado?
-Ya verás.-contestó su padre, misterioso.
Giró en dirección contraria a su casa y María reconoció el camino. Iban a su restaurante favorito. Estaba sorprendida. Sólo iban allí cuando ella hacía algo muy bien. Su padre aparcó cerca del restaurante. Cuando entraron en él, su madre estaba esperándolos en una mesa de tres. Claro, ¿cómo iba a ir su hermano? En silencio, sus padres observaban a María, la cual explotó:
-¿Me vais a contar de una vez qué ha pasado?
Pidieron lo que querían de comer y su madre, dándole un sorbo al vaso de vino tinto que tenía al lado, miró a su padre y asintieron.
-Hija, queremos decirte es que estamos muy orgullosos de ti y que confiábamos en ti. Sabíamos que eras capaz de conseguirlo porque eres única.-habló su madre.-Pero vamos al grano, lo que ha sucedido es…
-…que has ganado la beca.-completó su padre.
La noticia la dejó alucinada. María quería ganar una beca para irse a algún lugar del mundo donde hubiera una importante academia musical. Ella se presentó a la beca tocando el violín. En su conservatoria se había presentado casi todo el mundo y solamente había dos plazas, así que no esperaba ganar. En realidad no se había presentado para ir a alguna academia musical de gran prestigio, sino porque uno de los lugares donde podría ir era a Londres. María se levantó de la silla de un salto y corrió a abrazar a sus padres, loca de alegría. Ellos pensaban que su hija estaba tan contenta por poder criarse en lo que le quedaba de estudio en alguna importante academia musical. María sólo pensaba en Louis… En SU Louis. En aquellos ojos verdes que esperaba volver a ver muy pronto. Iba a dejar a su familia y a sus amigos por amor. Pero le daba igual.


El despertador sonó fuerte y claro, puntual como siempre. María lo apagó y se levantó sonriendo, mientras recordaba que el día anterior había estado toda la tarde llamando a todos sus amigos para darles la buena noticia. A todos menos a Louis. Desayunó y miró el calendario. Martes, 14 de de febrero. San Valentín. A María no le importaba no tener novio, ya que aquella tarde le contaría a Louis que se iba a Londres. Pero también le diría de nuevo que le quería. El recuerdo volvió de nuevo…
“-Te quiero.-soltó María despacio, recalcando cada silaba.
Louis la miró y le dijo:
-Lo siento.
Y se fue corriendo.”
A partir de aquel día los dos habían actuado como si nada hubiera ocurrido. María suspiró al recordar esto, pero con fuerza y valentía se dijo a sí misma que esa vez todo iría mejor.


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¿Muy corto? Lo siento, es que reservo cosas muy interesantes para los siguientes capítulos ;) Espero que os haya gustado, agradecería comentarios y opiniones. Gracias por leer. 


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