Las tres horas consecutivas de clase que había
después del recreo pasaron rápido. Eran las tres asignaturas favoritas de
María: Música, Matemáticas y, por último, Francés. Cuando el timbre indicó el
final de las clases, María se dirigió a la puerta del colegio para irse andando
a su casa, como todos los días. ¡Tal fue su sorpresa al ver el coche de su
padre aparcado en frente! Él estaba apoyado en el coche con una sonrisa de
oreja a oreja. María corrió hacia él y le dio un beso. Entraron en el coche y
María se sentó al lado de su padre, en el asiento del copiloto.
-¡Qué bien que hayas venido a recogerme! ¿Ha pasado
algo?-preguntó ella.
Su padre sólo iba a recogerla cuando pasaba algo
importante.
-Sí.-dijo él, simplemente.
-¿Qué ha pasado?
-Ya verás.-contestó su padre, misterioso.
Giró en dirección contraria a su casa y María
reconoció el camino. Iban a su restaurante favorito. Estaba sorprendida. Sólo
iban allí cuando ella hacía algo muy bien. Su padre aparcó cerca del
restaurante. Cuando entraron en él, su madre estaba esperándolos en una mesa de
tres. Claro, ¿cómo iba a ir su hermano? En silencio, sus padres observaban a
María, la cual explotó:
-¿Me vais a contar de una vez qué ha pasado?
Pidieron lo que querían de comer y su madre, dándole
un sorbo al vaso de vino tinto que tenía al lado, miró a su padre y asintieron.
-Hija, queremos decirte es que estamos muy
orgullosos de ti y que confiábamos en ti. Sabíamos que eras capaz de
conseguirlo porque eres única.-habló su madre.-Pero vamos al grano, lo que ha
sucedido es…
-…que has ganado la beca.-completó su padre.
La noticia la dejó alucinada. María quería ganar una
beca para irse a algún lugar del mundo donde hubiera una importante academia
musical. Ella se presentó a la beca tocando el violín. En su conservatoria se
había presentado casi todo el mundo y solamente había dos plazas, así que no
esperaba ganar. En realidad no se había presentado para ir a alguna academia
musical de gran prestigio, sino porque uno de los lugares donde podría ir era a
Londres. María se levantó de la silla de un salto y corrió a abrazar a sus
padres, loca de alegría. Ellos pensaban que su hija estaba tan contenta por
poder criarse en lo que le quedaba de estudio en alguna importante academia
musical. María sólo pensaba en Louis… En SU Louis. En aquellos ojos verdes que
esperaba volver a ver muy pronto. Iba a dejar a su familia y a sus amigos por
amor. Pero le daba igual.
El despertador sonó fuerte y claro, puntual como
siempre. María lo apagó y se levantó sonriendo, mientras recordaba que el día
anterior había estado toda la tarde llamando a todos sus amigos para darles la
buena noticia. A todos menos a Louis. Desayunó y miró el calendario. Martes, 14
de de febrero. San Valentín. A María no le importaba no tener novio, ya que
aquella tarde le contaría a Louis que se iba a Londres. Pero también le diría
de nuevo que le quería. El recuerdo volvió de nuevo…
“-Te quiero.-soltó María despacio, recalcando cada
silaba.
Louis la miró y le dijo:
-Lo siento.
Y se fue corriendo.”
A partir de aquel día los dos habían actuado como si
nada hubiera ocurrido. María suspiró al recordar esto, pero con fuerza y valentía
se dijo a sí misma que esa vez todo iría mejor.
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Vas a subir el siguiente hoy?¿ por fa!!!!
ResponderEliminarME ENCANTA:D
ResponderEliminarGracias :D Me alegro ;)
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